miércoles, 18 de febrero de 2009

::de paseo por viena::



Viena bailó encima de un volcán durante un siglo XIX en 3 por 4 en el que todos los sueños podían encerrarse en un gesto furtivo en el salón de baile. Una mirada con música de Johann Strauss II que vale oro y plata. Ostentosidad y ligereza de un imperio a punto de estallar.

Neu Wien (1870) es símbolo de las ilusiones temporales de un mundo en decadencia, es el grito de alegría antes de la muerte, es su penúltima borrachera. Gocémosla, sintiendo quizás (¡ay!), como dijo Berlioz, que un vals de Strauss es una música mucho más triste de lo que aparenta.