domingo, 22 de febrero de 2009

::estreno mundial del juan josé de sorozábal::

Sí, es cierto que se estrenó el sábado en San Sebastián, pero mañana será el gran día en Madrid. Cuarenta años después se va a estrenar por fin Juan José en Madrid, la ciudad que Sorozábal conoció y amó como ninguno de su generación en La del Manojo de Rosas, Adiós a la bohemia, La eterna canción, etc. Obras humanas y llenas de verdad. Obras con la mejor música teatral que nunca se pudo esperar de un músico de su género.

Ya veremos qué tal Juan José, no tengo ningún miedo en estar ya casi seguro de que me conmoverá. Lo primero porque amo la música, lo segundo porque soy joven -y hay que ser joven de espíritu para disfrutar y amar- y lo tercero porque tengo fé en Sorozábal, el músico humano, porque leyendo sus memorias uno se da cuenta de que dice verdades como puños, como son las cosas.

Si Juan José no la hemos escuchado todavía no es en absoluto porque sea una obra mala, mediana o pasable, sino porque vivimos en un país donde durante cuarenta años se demolió el edificio de la lírica española prostituyendo la zarzuela y no dejando lugar alguno a la creación de autor, la creación libre de un hombre como Sorozábal, que dijo claro y sin miedo que Jacinto Guerrero -por mucho que me gusta La fama del tartanero- era un analfabeto musical (¡y fue nombrado presidente de la S.A.E.!) y de que F. Moreno Torroba era un solemne canalla que maquinó el fiasco de estreno de La tabernera del puerto en Madrid y que pudo estar detrás de todas las confabulaciones contra Sorozábal en la posguerra y depuración de Autores. Así somos en España.

En la Transición -y quizá hoy- seguimos teniendo en nuestro Congreso a muchos perros de aquella aunque con distintos collares: la música es un "cerdo" a la izquierda, un bonito ornamento, y el arte lírico es un último mono -no, no es la zarzuela de Oudrid- que sólo sirve para pavonearse en el Teatro Real o del Liceu, o para creerse aún de solera y bronce al acudir a la Zarzuela. En países como Hungría, Polonia o Alemania deberíamos mirarnos para avergonzarnos viendo cómo una nación musical como la nuestra, con un patrimonio musical como el hispano, lo cuida tán poco y lo llega a tirar por tierra en ocasiones. En el Real nos gastamos todos los españoles una millonada para estrenar Faust-bal de L. Balada (y ojo, que me ha gustado), mientras que Juan José se va a estrenar en concierto, en el Auditorio Nacional, y por una orquesta de estudiantes, con el respeto del que lo es.

En fin. Con muchos años de retraso llega este Juan José... la verdad es que ya poco o nada me importa si es la obra cumbre o no de su autor, siempre fui enemigo de los cánones y me río de quienes los imponen o que se ponen a pensar en todo estreno "esto me recuerda a fulano o mengano". Me importa este estreno por lo que significa y porque será un día que sé que recordaré toda mi vida. Estamos todos invitados -¡obligados!- a ello.

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