miércoles, 29 de agosto de 2007

::mi madre, reina de la fuencisla::

Mi madre tenía 16 años, era 1971... Colegio de Nuestra Señora de la Fuencisla (¡y olé!). Los recreos eran largos y algo grises y las niñas tenían que pensar en algo para entretenerse. Una tarde, después de comer, mi madre y Alicia estaban comentando la película que habían pasado ese domingo por TVE... la enésima reposición de El último cuplé. La película, que tenía ya unos catorce añitos de antigüedad, seguía regresando a los hogares españoles una y otra vez cada poco tiempo y parecía como si nadie se cansase de verla. Sarita Montiel seguía emocionando a todos con esas canciones de Nena, El buen señor es un conquistador, Ven y ven, El relicario, etc... La belleza extraordinaria de Sara se mantenía por entonces incombustible, y el problema es que a fuerza de reponer sus films de los años 50 creimos (¡y creyó!) que siempre se mantendría igual.

En cualquier caso, a mi madre y a su amiga Alicia les gustaba ver e imitar a la Montiel y aquel día les ocurrió una anécdota digna de contar. Se colaron durante el recreo en una de las aulas y montaron una improvisada pasarela juntando pupitres unos detras de otros. Las dos, cual vedettes usaron las bufandas -¡aquellas bufandas!- como elegantísimas boas de plumas... se sacaron dos cigarros de los que se fumaban a la salida para "hacerse las mayores" y allí que se pusieron a imitar a Sara Montiel con todo el alma cantando el "Por Dios mírame"... uno de los cuplés más bellos que se escribieron en la década de los 10 y que aquí mismo os dejo colgado para que lo disfruteís en la misma versión que a mi madre y su amiguita Alicia les hizo soñar...


Los sueños de grandeza de vedette y cupletista se fueron al traste cuando entró el padre Amalio, ¡director del centro! y las pilló cantando como dos vampiresas lo de Sus pícaros ojos. El cura-que según dicen era de lo más terrible de la escuela nacionalcatólica-, se enfureció y la reprimenda fue sonada: les arrancó los cigarros de una bofetada y las castigó sin recreo no sé cuántos días. Supongo que tamaño suceso las desanimaría a dedicarse al espectáculo. ¿Qué hubiera sido de Inma y Alicia si aquel día de arte, tabaco y cuplé no hubiera terminado en desastre? Mi madre nunca llegó a ser reina del Chatecler como Sara Montiel, pero para mí siempre será la "Reina de la Fuencisla".

p.s.: Aquí os dejo colgado completo el cuplé de Sus pícaros ojos por Raquel Méller para que escucheís todas sus letras y os cautive el arte de La Gran Raquel.

p.s.2.: Si quereís ver un vídeo de Sara Montiel interpretando en los años 80 (¿o 90?) un terremoto de cuplés en una indescriptible versión... pincha aquí.

3 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Amigo Sastre, yo nací y vivía al lado del Cine Rialto, donde se estrenó "El último cuple". Recuerdo que era pequeño y me asombraba ver la cola de la taquilla de gente esperando para ver a la nueva cupletista.
Una mujer que aguantaba los primeros planos como nadie.
Lo peor como ha acabado, siendo comidilla de la prensa rosa.

Salud y REpública

Javier dijo...

Que bonita anecdota, dicen que las madres vuelcan en sus hijas sus aspiraciones frustradas.

A la luz de este nuevo dato comprendo mucho de tu biografía.

Un besazo.

Anónimo dijo...

Pues sí, señor, una anécdota muy simpática y un blog más interesante aún y muy bien hecho. ¡Enhorabuena!
Nicolás