jueves, 10 de enero de 2008

::diálogo de alsacianos::

En los años dorados del Teatro de los Bufos Parisinos (Bouffes Parisiens) Offenbach hacía bailar a todo Paris con su música de irresistible fuerza e inventiva melódica inagotable. Eran los años 60 del XIX y Napoleón III, con su barón Haussmann, hacen grande una nueva ciudad llena de bulevares, grisetas y artistas de medio pelo. Al nuevo París acuden personas de todo tipo: desde turistas burgueses deseantes por admirar la Exposición de 1867 -pensemos en los protagonistas de La vida parisina- a pobres campesinos que dejando tras de ellos un mundo de miserias se sumaban por un embudo irrefrenable a la muchedumbre populachera y obrera de la gran ciudad.

En Francia los alsacianos son lo que los gallegos a España. En el argot burlesco popular siempre que se dice "el gallego" se pienso en el paleto, en el cateto simplón como lo retrata el teatro cómico hispanoamericano. Una imagen parecida dan los alsacianos a los refinados, o no tanto, parisinos.

Offenbach, deseando siempre agradar a su público, no fue ajeno a esta realidad y con un algo de mala uva, un poco de añoranza romántica por la vida campestre y una enorme dosis de ingenio puso música a un libreto titulado Lischen et Fritzchen, "conversación alsaciana en 1 acto" de Boisselot. En él los ciudadanos parisinos podían reírse de lo lindo con las ingenuidades de los campesinos y además saborear nuevos números del bueno de Jacques que rápidamente circularían por los organillos y pianos de toda la ciudad deseosa de música y primavera. De entre ellos, no cabe duda, destacó desde su estreno la divertidísima y muy bella redowa "Je suis l´alsaciènne", que pasaría a ser uno de los hits de su autor y que formaría parte, incluso aún bien entrado el siglo XX, del ballet-pastiche con música de operetas de Offenbach, Gaité Parisienne.

Aquí va el maravilloso duetto "Yo soy la alsaciana"...

Este post se lo dedico a mi amigo Juan Carlos que actualmente está de Erasmus en Estrasburgo... capital de la Alsacia, jejeje.

lunes, 7 de enero de 2008

::el regalo de un sueño::

La Sirenita marcó un hito para muchos chavales nacidos en los primeros años 80. Nada parecido habíamos visto antes en el cine... y nada parecido después de ella. Sí, La Bella y la Bestia, Aladdin, El rey león o El jorobado de Notre Dame son magníficas e inolvidables. Todas tienen cosas buenas... pero mi preferida es La Sirenita. Hay en ella tantas cosas geniales:

-El comienzo, con esa niebla que apenas deja ver el color de los delfines y gaviotas. Nunca vimos una niebla mejor coloreada.
-Secundarios inolvidables en la mejor tradición Disney como Sebastián (¡gran guiño a J. Sebastian Bach!) una gaviota Scuttle maravillosamente tarada ("¡wow, qué rápido nadas!") o el atildado y miedica Flounder ("luego la gaviota cosas nosequé nosecuánto".) El cocinero, el mayordomo de Eric, ¡hasta el perro Max me gusta!
-Una villana maravillosa... Úrsula, que es una Divine para niños y sus anguilas secuaces. ¿Cómo no recordar su escena del pacto con Ariel, las burbujas de su caverna (desde La Cenicienta no las hubo iguales) o su secuencia final como gigantesca reina de los mares...?

Habría mil cosas más a recordar de esta película... pero si algo queda cuando la vemos es su música, compuesta por Alan Menken y con letras de Howard Ashman. Es sencillamente perfecta con detalles geniales, como esos acordes de quintas paralelas obsesivos que nos remiten al mundo oceánico de Debussy y su Catedral sumergida (por ejemplo, justo cuando en los títulos de créditos sale el letrero de "The little mermaid".)

La parte instrumental de la obra entrelaza temas y les dota de un significado dramático subsumido en nuestro tímpano más allá de lo que nuestra retina adivina. Es un recurso muy post-romántico, que algo tiene de Wagner pero, sobre todo, de la lección de ese genio teatral llamado Puccini y que tanto daño -¡positivo!- ocasionó para la historia de la música teatral.

La perversión de un personaje de Úrsula está clara desde su primera escena ("Corre princesita") con ese acompañamiento obsesivo de fox lento, cabaretero y muy a lo Mamma en Chicago de John Kander... de hecho la canción de Mamma y la de Úrsula están escritas en igual ritmo y con la misma intención: convencernos de que ellas serán buenas con nosotros si nosotros somos buenas con ellas y les damos lo que quieren. Es ese tiempo con el que también abrirá Cabaret en "Willkommen"... y es que la caverna de la bruja del mar, con esa caracola-chaise longue y su tocador lleno de maquillaje, tiene mucho de berlinés, de pervertido y de socialmente peligroso.

Úrsula, como Ariel, reta a la norma. La diferencia es que el rey del mar es padre de Ariel y al final puede más el corazón que la ley ("la voy a echar tanto de menos...") Úrsula fue desterrada, humillada... y muerta de hambre, ¡pero menos mal! De no haber sido así nos hubiéramos quedado sin una de las mejores "malas" de película Disney de todos los tiempos, desde la reina en Blancanieves -una Joan Crawford tan bella como maligna- o la madrastra de Cenicienta, inspirada cláramente en el ama de llaves de Rebecca de Hitchcock. Su homólogo masculino, pero con menos fuerza, sería el Hades de Hércules, con ese puntito irónico y no salvajemente visceral como Scar (El rey león) o Frollo (El jorobado de Notre Dame.)

Para ir terminando diré que la canción "Part of that world", la balada que canta Ariel en su refugio, es posiblemente una de las canciones más emocionantes de todas las películas Disney. Es el momento de reflexión imprescindible en el que el protagonista de un musical se detiene y dice "yo quiero llevar otro tipo de vida, quiero salir de este mundo". Y de ésto saben mucho en Broadway: ahí tenemos a María en su salida del convento en Sonrisas y lágrimas, el blues "Maybe this time" para la protagonista en Cabaret o "Roxie" en Chicago. Canciones de sueños casi todos con final feliz.

"Part of that world" sigue siendo una de las canciones más recordadas de los clásicos Disney y a mí me gusta especialmente cuando adquiere un significado casi heroico al reaparecer en la escena de Ariel en la playa sobre el príncipe Eric. El uso de la luz solar coloreada, las olas, el viento... la afirmación en sus sueños cuando afirma "I don´t know when, I don´t know how, but I know something starting right now [...] Someday I´ll be part of that world ". Nos sigue poniendo la piel de gallina aunque ni estemos prestando atención a la película, sino simplemente intentando dormir a nuestro sobrino de turno.

Guiños a la canción francesa a lo Maurice Chevalier con la canción del cocinero "Les poissons", o al calipso caribeño en "Bajo el mar", secuencia con influencias de la grande-revue y el Broadway clásico y que marcó un estilo continuado con "Qué festín" de La Bella y la Bestia -muy mal copiada en "Un tipo así" de El jorobado-, "No hay un genio tan genial" en Aladdin, "Yo voy a ser el rey león", "Mi última esperanza" de Hércules etc.

Creo que no me dejo nada... Sólo recomendaros que volvaís a ver La Sirenita, que volvaís a soñar, que la entendaís con otros ojos, o mejor dicho, con otros oídos, intentando escuchar la historia que Alan Menken nos quiso contar -aunque su obra maestra en este sentido, siempre lo diré, fue Pocahontas-. Siempre echaremos de menos un final más poético, más "para mayores", más cercano al original de Andersen, en el que Ariel, por no hacer daño al príncipe se convertirá en viento y volará eternamente en lugar de convertirse, como todas las sirenas al morir, en espuma.

Este post se lo dedico a mis amigos Javi y Jacobo. Muchas gracias.



Part of that world...


sábado, 5 de enero de 2008

::anda ve y que dios te ampare::




Concha Piquer canta Arrieros somos de Quintero/León/Quiroga.
Al piano, Luis Posadas.

¡¡¡ FELICES REYES !!!

miércoles, 2 de enero de 2008

::zarzuela para toda la familia en Conde Duque::

-Auditorio del Centro Cultural Conde Duque (C/ Conde Duque, Ventura Rodríguez, Plaza España, San Bernardo.)
-Días 3 y 4 de enero (jueves y viernes) a las 19:30.
-Entradas gratuitas -dos por persona- a partir de las 18:30.

Los días 3 y 4 de este recién estrenado mes de enero se va a recuperar en el centro cultural de Conde Duque la zarzuela El día de Reyes en la programación que el Área de las Artes del ayuntamiento madrileño ha diseñado para estas navidades.

La noticia es excelente. Esta zarzuela es una de esas joyitas del llamado género ínfimo y que hace ocho décadas nadie escucha. Ocurre con ella lo mismo que con Las bribonas, que en su recuperación la Zarzuela el pasado mes de junio, nos hizo preguntarnos a muchos: "¿cómo una obra tan divertida e inspirada ha podido estar tanto tiempo en el olvido?".

En El día de Reyes no hay política de por medio, como sí ocurría en la zarzuela de Calleja... En esta obrita de Manuel Penella (autor de El Gato Montés o Las Musas Latinas,) con libreto de Moncayo, lo que se pretende es divertir, entretener... hacer reís al público. Si además nos ofrecen siete numeritos musicales con el encanto de la "machicha infantil" o el "terceto de los fumadores", ¿qué más se puede pedir?

La producción corre a cargo de Ópera Nova y entre sus intérpretes estará el cantante Lorenzo Moncloa... Se contará con agrupación instrumental dirigida por la maestra Font Marco y puesta en escena bajo la dirección artística de Carlos Pardo.

domingo, 30 de diciembre de 2007

::un ratón straussiano::

Llega la Nochevieja, un año más... uvas, champán, más turrón y valses del concierto de Año Nuevo. Bueno, valses ya no se bailan, aunque en mi casa, que somos un poco de otro mundo, tenemos la costumbre de poner el brindis de La Traviata cuando terminan las doce campanadas y así nos ahorramos las felicitaciones de Ramón García con su capa de tuno tunante y de Anne Igartiburu. Yo, además, este año iré con mis amigos a una fiesta surrealista de disfraces en la que dudo que suenen aires vieneses.

La familia Strauss y la Viena fin-de-siècle son una de mis debilidades musicales, ya lo sabeís de sobra. Hoy navegando por Youtube me he encontrado con un divertido capítulo de Tom y Jerry en el que precisamente se homenajea todo ese mundo. Aunque es en inglés creo que es de comprensión elemental, vereís como sí...

This is the story of a waltzing mouse (...) in the home of Johann Strauss [the Second.] ¡Divertios con little Johann!



¡ FELIZ AÑO NUEVO!

sábado, 22 de diciembre de 2007

::la magia de berganza::

Entrecierren los ojos... enciendan sus altavoces... déjense llevar por la magia de una de las mejores voces que ha dado la Península... Con todos ustedes, Teresa Berganza en la Canción de cuna para dormir a un negrito de Xavier Montsalvatge. En sus corazones, como en el mío, se entremezclarán un algo de somnolencia, un poco de mar y un pedazo de coco muy tierno... ¿Porque todos los belenes tienen niños blanquitos?



Recital en el Festival de Aix en Provence de 1964

lunes, 17 de diciembre de 2007

::carta a luis olmos, director del teatro de la zarzuela::

Estimado Sr. Olmos:

Como público habitual del teatro que usted dirige y aficionado al teatro lírico en general, no puedo menos que escribirle desde la indignación y la estupefacción al haberme percatado de como la Zarzuela ha dejado de editar los libretos que desde siempre venía ofreciendo a su público.

Asistir a una representación de La Bruja pero darse cuenta de que el disfrute no podía continuar en casa cuando leyese los siempre interesantes artículos de especialistas en la cuestión, o me deleitase con las líneas de dos de nuestros más afamados libretistas, Ramos Carrión y Vital Aza, es una noticia cuanto menos lamentable. ¿Acaso en el Teatro de la Zarzuela no se tiene la misma sensibilidad ante noticia tan amarga?

Era el Teatro de la Zarzuela modelo para muchos otros coliseos líricos nacionales gracias a sus libretos, que combinaban una calidad literaria de altísimo nivel junto a una línea editorial de primera categoría… ¡y todo a un precio realmente asequible! ¿Qué nos va a quedar ahora en cuanto a escritos científicos sobre zarzuela y ópera española…? Muy sencillo: las muy esporádicas y no tan accesibles publicaciones del ICCMU.

No es cuestión de dinero. El Estado es deficitario por definición y a un teatro público se le adjudica un presupuesto para que lo gaste. Los programas de mano que ahora se ofrecen -y que hasta podemos descargar por Internet- están muy bien, vaya mi aplauso por ellos; pero realmente editarlos con las tapas de cartón y en color, considerando el número de páginas y teniendo en cuenta los miles de ellos que hay que imprimir para tantas funciones, estoy seguro de que eleva su presupuesto al cercano de los libretos que antes se editaban y vendían en la tienda de su Teatro de la Zarzuela.

¿Se trata de algo esporádico por tratarse de una reposición? ¿Se continuará con esta línea a lo largo de la presente temporada en la que se ofrecen obras muy poco habituales y sobre las que poco o nada hay escrito científicamente…? Confío en que se trate de un mal sueño, de que el Teatro de la Zarzuela continuará mimando a un género… no a unas representaciones con las que ganar taquilla.

Espero que los aficionados a la zarzuela y por qué no, todos los que se interesan por mover la cultura, por crear cultura, no tengan que terminar esta temporada con ese verso de Black el payaso en el que se dice “¡Qué pena, señor, qué pena!”.

Y es que la Zarzuela es mucho más que un teatro.


Esta carta, con algunos cambios, la envié el sábado mismo a la dirección del Teatro de la Zarzuela ante la muy desgraciada noticia, ante el atentado cultural, que ha sucedido con el caso de los libretos. Se acabaron los artículos escritos por especialistas sobre las obras, ¿quién es el cazurro que quiere aprender sobre zarzuela?

En fin... si estás de acuerdo con que no se puede permitir que un teatro público dedicado a la lírica española haya decidido que su público no tiene ganas de aprender y formarse escribe un correo electrónico a secretariadireccion.tz@inaem.mcu.es

Saludos a todos.


miércoles, 12 de diciembre de 2007

::lorca baila un vals::

Después de la arenga quasi-nacionalista de ayer -¡Por Dios, me he leido hoy y sueno a Peña y Goñi!-, he decidido relajar el tono y ofreceros un bombón; un auténtico encanto de praliné... un poema de Lorca ante el que es imposible no derretirse. Decadente, risueño, almibarado... irónico, sutil, ¡vienés en tres por cuatro...!

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

martes, 11 de diciembre de 2007

::vuelve la bruja a madrid::

Vuelve La bruja... vuelve una obra mítica, una de esas zarzuelas, mejor dicho, zarzuelones, que a uno dejan cautivado en su butaca durante tres actos. ¿Las razones? sólo hay una: música, música y música. Ruperto Chapí con esta obra grande y otras del mismo género como La tempestad, Curro Vargas, La Cara de Dios... pero también, ¿por qué no? , con otras más chicas como La revoltosa, Las bravías o La chavala, logró definir y elevar a la enésima potencia la auténtica música dramática española, la zarzuela. Zarzuela... ópera cómica, sí, pero obra lírica, al fin y al cabo. Las ideas de un Bretón en Los amantes de Teruel o del propio Chapí con empeños como Circe o la propia Margarita la tornera cayeron en saco roto. La ópera española, nuestro teatro lírico, tiene un nombre: zarzuela.

Todo el que en estas navidades quiera pasar un rato más que agradable escuchando música de la buena y a cantantes del nivel de José Bros, Susana Cordón, Nacy Fabiola Herrera o María Macía (que vuelve a Jovellanos después de su debut en los Luis Alonso,) que no deje de pasarse por el Teatro de la Zarzuela. Ante obras de este nivel -¿quién no recuerda la jota, el dúo del segundo acto o el terceto de las brujas...?- el hechizo está plénamente garantizado...

¿Crees ya en las brujas...?

(Para saber más sobre el argumento de la zarzuela pincha aquí.)

martes, 4 de diciembre de 2007

::nos dejá luis iberni::

A todos nos ha pillado por sorpresa el fallecimiento del profesor Luis G. Iberni. Desde hace años comencé a admirar su trabajo con su estudio sobre Chapí, sus conferencias en la Zarzuela y sus textos en El Cultural. Este año por fin cumplía uno de mis sueños al ser alumnos suyo pero... la vida veces nos da estos mazazos y desde aquí deseo que su familia se encuentre lo mejor posible. La verdad es que en la facultad va a dejar un vacío difícil de recuperar. Qué gran persona y qué gran profesional.

Os copio un breve texto que he publicado en zarzuela.net in memoriam.

http://www.zarzuela.net/ref/feat/iberni-obit_spa.htm

Un hombre, un musicólogo, un maestro

Unas líneas sobre Luis Gracia Iberni

3 de Diciembre de 2007

Luis G. Iberni, 1964-2007


Puede que sus clases no fueran un derroche de metodicidad y cálculo preciso. Su aspecto desgarbado, su estar aquí pero a la vez en cien partes, sus ojillos que parecían estar escudriñando siempre cada sonido, cada carácter… ¡sus “gloriosos” ejemplos al piano…! Puede que fuera todas esas cosas… y muchas más.

En los últimos años estuvo conviviendo mano a mano con un tío suyo, un tal “tío Pablo”, como él nos contaba en todo momento. “Tío Pablo” por aquí, “tío Pablo” por allá... Ya fuera la clase de Historia de la Danza o la de Crítica y Gestión Musical, Pablo Sarasate tenía que volver a tocar el violín para nosotros. Y es que Iberni se traía entre manos la publicación del estudio definitivo sobre el insigne músico navarro cuando alguien, no sé bien quién, decidió que debía dejarnos sin su “estilazo” narrativo, sin su destreza y magisterio musicológicos.

Iberni el musicólogo, Iberni el maestro. Sus clases eran sensacionales por cuanto de anárquicas y fabulosas tenían. Escucharle era un placer, leerle un gustazo. Se preguntaba en algún momento: “¿Cuándo escucharemos La Cara de Dios?”… La pasión y extrema meticulosidad que imprimió a cada una de las frases de su imprescindible estudio sobre Ruperto Chapí nos abrieron los ojos ante un compositor que durante décadas había sido, simplemente, el autor de La revoltosa. Es por Luis G. Iberni por quien hoy, por ejemplo, podemos decir: El autor de Margarita la tornera.

Pronto, Luis, podrás ver La Cara de Dios, La cortijera o El puñao de rosas en tu Teatro de la Zarzuela. En menos de un mes La bruja, ¿nos suena de algo…? No nos sentiremos tan solos o afligidos cuando podamos escuchar a Don Ruperto o al tío Pablo, porque tú, Luis, al lado de tus alumnos, de tus colegas, incluso de aquellos que no te conocieron en persona, con tu sonrisa y sensibilidad, eras parte de esa música.


domingo, 18 de noviembre de 2007

::el público en el teatro lírico::

La verdad es que hoy que es domingo me he levantado con ganas de escribir y ante el inminente concierto al que voy esta tarde a la Zarzuela me he propuesto dejar aquí unas líneas acerca del público en este teatro y en el Real. Por supuesto que éste sería tema para una tesis, pero bueno, ya que tengo este atril de sastre pues lo aprovecho y despotrico contra las cosas que no me gustan. Entiéndase, pues, que ésta es una opinión absolútamente personal y subjetiva.

El público de Madrid es un público en su mayoría bastante ignorante y ordinario. Bueno, en el teatro, en la calle, en el supermercado... y conste que me incluyo en él. Tenemos mucho que ver con el público italiano pero con la diferencia de que en Italia, al menos de ópera, saben un poquito más que nosotros. Son adoradores del canto... nosotros, la mayoría, no. Aquí se adora los momentos, las figuras y poco más. En Italia si alguien canta bien pues se le ovaciona casi hasta el delirio, de manera que raya lo obsceno. En España te aplauden, pero si tienes un nombre, aunque cantes una patata, parece que el teatro entra en éxtasis.

Lo que acabo de decir se pudo ver el viernes, y se verá esta tarde, en el Teatro de la Zarzuela. Cantaba Aquiles Machado, que a día de hoy tiene de todo menos voz. La línea la perdió hace mucho, el color es un desastre... pero canta el "Por el humo se sabe donde está el fuego" y el teatro ¡alaaaa! una ovación desmedida. Con Nanci Herrera lo mismo. La chica canta bien, pero ¿tanto como para gritar de esa manera? Sin embargo hubo actuaciones mucho más interesantes esa velada (como la romanza de El juramente por Bergasa o el dúo de Jugar con fuego junto a Carmen González) y se dieron aplausos de rigor y poco más. ¿Y esto por qué? Pues porque Aquiles Machado es quien es y vive del recuerdo de una Bohème -y poco más- de hace ya casi diez años en el Real. Además si cantas algo de siempre pues la gente ya... el "acabose".

El público del Teatro de la Zarzuela es de lo más ecléctico que uno se pueda figurar. Hay desde entendidos a gente que pasaba por allí y decidió entrar (algo mucho más difícil que en el Real lo veamos empezando por las diferencias de precio.) Grupos de turistas, gente de provincias que vienen en autobús, de señoras con litros de laca en la cabeza para demostrar que se la saben moviendo el casco al ritmo (?) de la música... esas son las peores, not doubt.

En los intermedios del Real y la Zarzuela en general los comentarios suelen ser de ínfimo interés y se suelen centrar en "¡qué bonito canta fulano!" o "... menudo rollo de ópera". El jueves fui a ver The rape of Lucretia al teatro de la Plaza de Oriente y la pija que tenía en el palco de al lado lo único que sabía decir acerca de la obra en el descanso era "... a mí es que estas óperas raras modernas...". Su futura suegra le contestaba "pues sí... pues sí... dame una Tosca, una Traviata... pero ¿estas?..."Y hablando de Tosca os propongo un experimento atropológico entre el público inglés y el público italiano:



En España hubiéramos apaludido (¡y no es para menos!) como en Italia, sin ningún remordimiento por detener la trepidante acción del mítico acto II de la mítica Tosca. Aquí... eso sí, lo haríamos si cantase "Fulanito Cura", "Menganita Bartoli" o similares... vacío, puro vacío. Que no me vengan con pamemas. Es inadmisible el ver cómo se interrumpen una y otra vez las óperas de repertorio con ovaciones tan injustificadas muchas veces y que hacen flaco favor a intérpretes y obra. Pasó en el Boris Godunov tras la muerte del zar; ¿era realmente necesario aplaudir?, ¿no hubiera sido mucho más impresionante para todos un silencio mortuorio?

Yo entiendo que en los recitales se puede aplaudir detrás de cada número, pero un poco de mesura. El concepto mismo de recital es ese, lucir a una figura con sus entradas, salidas etc. etc. Llega a haber atrevidos que aún sin tener ni idea de la obra se atreven a aplaudir en mitad de la misma cuando a él le parece que ha terminado. Ocurrió el viernes en la Zarzuela en el concertante de El anillo de hierro. Oiga, señor, si no conoce la obra, al menos, espérese a ver cuándo hay que aplaudir.

En los bises fue ya la repanocha. La orquesta atacó el dúo-pasodoble de La del Manojo de Rosas y la gente se vio en su derecho de ponerse a cantar a coro con los intérpretes. Al final sonaros los consecuentes chisteos porque aquello se acercaba por momentos al concepto de una barraca de feria y no al del teatro de la ópera cómica española.

¿Pero qué será del Real y de la Zarzuela dentro de 30 años? Bien, yo creo que el Real está sabiendo llevar a cabo una campaña de democratización y echarse a la calle y hacia los jóvenes que le vendrá muy bien para crear un público potencial de futuro. Con las entradas de último minuto para menores de 26 se puede ver casi siempre lleno tan amplio aforo y el que siembra hoy recogerá mañana. Lo más ingenioso que se les ha ocurrido en la Zarzuela es establecer el miércoles como día del espectador así que más que teatro a día de hoy es algo parecido a un cine de barrio. Algunos jóvenes se ven, cada día más, pero no es suficiente. No sé bien cuál es la solución a este problema, que lo es, pero bueno, soy optimista y cada vez veo más gente joven por la calle Jovellanos -¡a pesar de lo difícil que es llegar a ella y la nula presencia de este teatro en la calle!-

No he sido muy duro, ¿no? Esperemos pronto poder aplaudir en la Zarzuela joyas como...



Pasacalle y jota de
La bruja (R. Chapí)

sábado, 10 de noviembre de 2007

::mama cass en dream a little dream of me::



Hay algunas canciones clásicas, como esta de Dream a little dream of me, que nunca dejarán de ponerme la piel de gallina. La letra emocionante de Gus Kahn y la música de W. Schwand y F. Andre creo que conforman uno de los binomios más sensibles de la historia de la canción y que en voces preciosas como la de Mama Cass creo que nos acerca un poquito a las estrellas.

Por cierto, no podeís dejar de ver y escuchar la versión de la inconmensurable Ella Fitzgerald, quizás más señora, más voz que Mama Cass, pero sin la incierta simplicidad de la solista de los Mamas and the Papas... todo un bombón de la mejor música. Soñad.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

::subyugado ante el arte de ana maría sánchez::

El sábado, con el concierto de José Bros y su esposa María Gallego, se dio el pistoletazo de salida al I Ciclo de Conciertos Líricos de Zarzuela en el teatro de la ídem. Aquello fue, la verdad, un rollo si se plantea desde la perspectiva del programa; no era un concierto atractivo sino que se limitaba a recopilar una serie de piezas trilladísimas para lucimiento de tenor y soprano. Él lo hizo, ¡vaya si lo hizo! y dio una lección de buen gusto en el canto y una exhibición pirotécnica de medios vocales de los que está sobrado. ¡Qué ganas de verle en La bruja que se estrena en diciembre!... Sobre ella, mejor corramos un tupido velo.

Pero lo de hoy, señores míos, ha sido muy diferente, ya que al interés propio que pueden suscitar las voces del cartel se sumaba el de un programa diseñado con delicado gusto: hemos escuchado un poco de todo, algo de género chico, algo de género grande... cosas conocidísimas y otras francamente infrecuentes, en fin, para todos los gustos e intereses. El disfrute, por este lado, estaba garantizado y a pesar que la Orquesta de la Comunidad no acaba de convencerme en este formato y que Roa no creo que haya podido insuflar a todas las piezas el carácter necesario. El coro titular de la casa súmamente discretito.

¿Qué ha sido lo que más ha brillado? Pues sin duda la "interpretación" brillante de un género, y ojo que no me estoy limitando al cante de fulanito o menganito; porque seamos francos, Carlos Moreno no es José Bros... Juan Jesús Rodríguez no es un barítono para caerse sentado... pero hay un "algo" en ellos, sobre todo en Moreno, que hace que cuando se les escucha uno tenga en el rostro una leve sonrisa; un "vaya, este señor está contándome algo"... creo que la palabra sería transmitir. ¡¿Y qué decir de Sonia de Munck!? Es una tiple ligera con un donaire y una elegancia innatos. Su estilo al cantar es único y sin duda resulta óptima para los roles que habitualmente acomete en la compañía Ópera Cómica de Madrid. ¿Te veremos más este año, Sonia? Aún recuerdo su Gallina ciega, su Relámpago... Una de las mejores artistas en el género como ha demostrado hoy con el vals del Chateau Margaux y la polonesa de El barbero de Sevilla.

Pero hoy quiero hablar algo más detenidamente de Ana María Sánchez, que brillando más allá de la estrella polar hoy nos ha dejado boquiabiertos por su manera de decir las dos romanzas y los dos dúos que ha cantado. Empezó con la gavota de La Calesera junto a la De Munck. Bien, muy bien... pero, de repente... la romanza de Gigantes y cabezudos. Memorable. Absolutamente exquisita. Cada una de las frases, cada una de sus maneras de ir desgajando los halientos necesarios para decir de maneras muy diferentes la docena de veces casi que se repite la frase "¿por qué, Dio mío, no sé leer?". En el dúo de El gato montés ha dado lo mejor de sí misma por el venazo andaluz y ha sorprendido con la jondura de su declaración de amor. En esta línea ha llegado a lo mejor de la velada con la romanza de El barquillero, una de las más sutiles del repertorio y que en su voz ha dejado de piedra al auditorio. La ovación ha sido fráncamente emocionante y el lenguaje se queda corto cuando se quiere poner en palabras tamaños conceptos de belleza.

El domingo 25 de noviembre a las 19:00se retransmitirá por Radio Clásica y todos tendreís la ocasión de escucharlo.

Y ahora, una reflexión. ¿Cómo es posible que una soprano como Ana María Sánchez no tenga su agenda llena de compromisos con los mejores teatros, no ya nacionales, donde nunca hemos sabido disfrutar de nuestros mejores productos, sino del extranjero? Alguien como la Sánchez podría estar cantando Otello, Tosca o Un baile de máscaras por medio mundo y ahí la teneís, sin ninguna función de ópera en vistas. En Valencia preparan un Don Carlo y no estará ella en el reparto. En Bilbao, donde siempre ha triunfado, no la llaman desde su Otello último... ¡Y encima se aprendió de memoria la ópera Zigor para sacarles, francamente, de una apuro y ahí está! Es una situación que clama al cielo y que el que les escribe no sabe explicar. Si alguien sabe algo, que lo diga o calle para siempre.

Tú no, Ana María, te lo rogamos, que tu voz nunca calle. A los que apreciamos, aunque sea muy poquito, el arte verdadero, nos hace muy felices.

martes, 6 de noviembre de 2007

::un día en el parís de 1867::

Era el verano de 1867 y medio mundo estaba expuesto en París en una de las más míticas exposiciones universales de toda la historia. Después de las reformas del barón Haussmann un nuevo París de bulevares y magníficos monumentos sorprendía a todos los que podían dejarse caer unos días por la capital del Sena. Son los últimos y dorados días de un II Imperio que perecería con la guerra francoprusiana y en los que el rey de los compositores de teatro cómico musical era ese inconmensurable genio llamado Jacques Offenbach. Para el que quiera zambullirse en esta época y salir mareado de vals y pastel puede ver ese delirio titulado Violetas imperiales sobre la llegada de Napoleón III al trono... pero vamos, hoy quiero hablaros de otra reina.

Si había una monarca en este París esa era Hortense Schneider. Era la diva, la gran diva de la opereta francesa, y para ella escribió el bueno de Offenbach algunos de sus más logrados personajes. Hizo La bella Elena en el 64, o La Pericola en 1868... pero si hay un personaje que la hizo mundialmente popular, si tuviéramos que decir "cuál" de sus creaciones era la Schneider, esa sería La Gran Duquesa de Gerolstein, inolvidable opèra bouffe que se hizo a la medida del gusto de los visitantes de París en ese veranito elegante y ocioso de 1867.

Se estrenó en el Teatro de Variétés y podemos hablar de rotundo éxito. A la Schneider la dio un ataque de pánico minutos antes del comienzo y Offenbach la debió decir que ella vería lo que hacía, pero que la obra iba a darse con o sin ella. Atacó el preludio desde el foso. Cuando Hortense escuchó a las trompetas entonar el tema del sable se la olvidaron los temores. Era la Gran Duquesa y tenía que lucirse delante de lo más granado del mundo. En funciones venideras irían a besar la mano de la Gran Duquesa los propios emperadores de Francia, Napoleón III y Eugenia de Montijo, el Príncipe de Gales, el zar Alejandro II, Bismarck, los reyes de Baviera, Portugal, Suecia... ¡el sultan de Turquia! La Schneider fue la auténtica reina de la Exposición e incluso se presentó como "Gran Duquesa de Gerolstein" cuando no dejaron entrar a su carruaje en una dependencia exclusiva para nobles dentro del recinto ferial.

El mundo entero se postró a sus pies... y a su sable. Por supuesto que aunque Gerolstein es un ducado irreal e inventado por la mente loca y genail de los libretistas Meilhac y Halévy (Carmen, Orfeo en los infiernos...) podemos ver en él cruel sátira del reinado de Isabel II de España como muchos entonces lo entendieron. Un reino lleno de guerra, yernocracia, ascensos absurdos de personas ineptas a los más altos cargos; decadencia y laxitud de valores; hipocresía e ignorancia; oscurantismo y ostentación. Reinado barroco en pleno XIX como el de la Gran Duquesa de Gerolstein en el siglo XVIII en que se desarrolla la trama. Sería interesantísima una lectura castiza, moderna y en castellano de tan magnífica opereta para un público español.

El argumento de la obra es harto sencillo. En Gerolstein están de guerra en guerra. La Gran Duquesa está chiflada por los militares y ninfómana compulsiva se encapricha de jovencitos soldados rasos. Ahí entra Fritz, un tontorrón infeliz al que de repente la Duquesa nombra general de sus ejércitos. A cambio espera de él favores amatorios pero ¡ay! él no la quiere y ni se entera de las pretensiones de ella. Fritz quiere a Wanda, una sencilla aldeana con la que se terminará casando. La Gran Duquesa, despechada, se suma al plan de unos conspiradores golpistas que quieren asesinar a Fritz en su noche de bodas por el acaparamiento de poder al que ha llegado. Finalmente no hay ningún muerto y sí mucho gallope, mucha polca, mucho vals, mucho schottish, mucha redowa. Una partitura elegante pero con momentos de lo más gamberro y canalla. La enseñanza final es que uno debe encontrar la felicidad en lo que tiene... bueno, vale, eso está muy bien ¡y sobre todo si eras de una high life que en 1867 se podía pegar un veranito en París visitando a la Gran Duquesa de Gerolstein por las noches en el teatro de Variétés!

Os dejo dos momentos estelares de la obra: la entrada de ella con su rondó memorable de "Ah, que j´aime les militaires" -¡ah, que me placen los militares!-, y los cuplés del general Boum, precisamente uno de los sujetos que terminarán odiando al tonto de Fritz y que en Madrid en la traducción castellana estrenó Francisco Arderius, la mente genial que nos exportó a los madrileños el género teatral de los Bufos Parisinos de Offenbach pero en su versión matritense: Los Bufos Madrileños -¡precisamente en el Teatro Variedades de la calle de la Magdalena!- y que en 1869 pasarían a ser Los Bufos Arderius. Termino con un vídeo alucinante con el popular gallope de esta opereta pero en una visión muy particular entre Napoleón y el propio Hitler: "¡A caballo, a caballo, rápido, señor general!".







martes, 30 de octubre de 2007

::una de fantasmas::

Mañana se celebra la noche de Halloween, costumbre anglosajona de origen irlandes si no recuerdo mal que cada año se impone más en España por esta americanitis tan propia a todo el mundo occidental globalizado. Pero bueno, supongo que siempre ha sido así. Las costumbres se transforman en función de una sociedad que las hace y da sentido. No lo critico, aunque echo de menos una buena función del Tenorio en la corte llegada la fecha. Este año, por lo que he visto en la cartelera, sólo en Alcalá de Henares se montará, como cada año en dicha ciudad, la inmortal obra de Zorrilla. Una pieza teatral de relativo valor literario pero que, reconozcámoslo, tiene la fuerza, el vigor de lo decadente, de lo románticamente imposible.

El Tenorio de Zorrilla, drama fantástico-religioso, al final va al cielo, pero no así el que hoy os propongo... Hablo del Don Giovanni de Lorenzo da Ponte con música de W. G. Mozart. Sus autores lo denominaron "dramma giocoso", aunque normalmente los directores suelen afrontarlo más por lo dramático que por lo que tiene de scherzante o giocoso. La escena que os cuelgo no puede ser otra que la del convidado de piedra. La versión es la clásica del Festival de Salzburgo de 1954 con Fürtwangler en el foso. Reparto de lujo aunque lamento la dirección musical tan sumamente lenta y pesada. Aún así le da al cuadro un algo de patética solemnidad muy propio. Disfrutadla...

Después de tanto terror concedamos una nota de perdón a nuestro héroe (¿o es antihéroe?) sevillano con los últimos versos de Zorrilla:

¡Clemente Dios, gloria a Tí!
Mañana a los sevillano
aterrará el creer que a manos
de mis víctimas caí.
Mas es justo: quede aquí
el universo notorio
que, pues me abre el purgatorio
un punto de penitencia,
es el Dios de la clemencia
el Dios de Don Juan Tenorio.

(Cae Don Juan a los pies de Doña Inés, y mueren ambos. De sus bocas salen sus almas representadas en dos brillantes llamas, que se pierden en el espacio al son de la música. Cae el telón)